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Literatura «Light»

Shaiya Light

Hay quie­nes van a leer el tí­tulo como un oxí­mo­ron. Sin em­bargo, lo que el tí­tulo apro­ve­cha es que de las dos pa­la­bras, la que más llama la aten­ción es «light», aun­que de­be­ría ser al re­vés. Esto se debe a que la ma­yo­ría cree­mos sa­ber de qué ha­bla­mos cuando ha­bla­mos de li­te­ra­tura. Las co­sas se agra­van cuando apa­re­cen quie­nes, to­mando por sen­tado el sig­ni­fi­cado del tér­mino, se sien­ten im­pul­sa­dos (por ese celo qui­jo­tesco que de vez en cuando nos mueve a to­dos) a se­pa­rar el trigo de la paja (…)

El placer de las Ficciones

Pulp Fiction

La pri­mera vez que leí el fa­moso tí­tulo de Bor­ges, tuve la im­pre­sión de que éste, ex­cén­trico, lo ha­bía ele­gido para di­fe­ren­ciar sus cuen­tos, la ma­yo­ría de ellos de corte fi­lo­só­fico, de los otros que por en­ton­ces se pu­bli­ca­ban. Esta de­duc­ción inocente gozó de buena sa­lud du­rante mu­chos años (…)

Déjame que te cuente

El hombre invisible

Los in­ven­to­res del cine, quizá de­bido a que este me­dio era ra­di­cal­mente nuevo, no se die­ron cuenta de las po­si­bi­li­da­des de su in­vento. Se con­ten­ta­ron con mos­trar la ima­gen en mo­vi­miento que, para en­ton­ces, pa­re­cía bas­tante. Los pri­me­ros ci­neas­tas, aun­que com­pren­die­ron la ca­pa­ci­dad na­rra­tiva del cine, pen­sa­ron que te­nían que in­ven­tarlo todo (…)

La trama celeste

Desde que los es­cri­to­res la­ti­noa­me­ri­ca­nos em­pe­za­ron a re­fle­xio­nar so­bre el ofi­cio de es­cri­bir —di­ga­mos, desde que José Ma­ría He­re­dia es­cri­biera su «En­sayo so­bre la no­vela» en 1832— casi siem­pre han op­tado por tres ca­mi­nos: el re­cuento histórico-estético, el tes­ti­mo­nio de parte, y el aná­li­sis de los as­pec­tos téc­ni­cos del acto narrativo (…)

El doctorado de Borges

Aprendiendo a escribir

Una pre­gunta que to­da­vía me ha­cen cuando ha­blo so­bre el tema de las maes­trías en crea­ción li­te­ra­ria es: ¿Se puede en­se­ñar a es­cri­bir? Es una pre­gunta re­tó­rica, por su­puesto. Y la ex­pe­rien­cia me ha en­se­ñado que quie­nes las plan­tean no tie­nen la me­nor in­ten­ción de es­cu­char la res­puesta. Sin em­bargo, vale la pena to­marla en se­rio, por­que quizá ex­prese un pro­blema no resuelto (…)

El romance del siglo

Le Voyage dans la Lune

Por más de cien años, el cine y la no­vela han sos­te­nido un apa­sio­nado ro­mance cuya du­ra­ción ha sido cues­tio­nada desde muy tem­prano por quie­nes va­ti­ci­nan la muerte de la no­vela. Desde la carta de de­fun­ción ex­ten­dida por José Or­tega y Gas­set en 1925, hasta la más re­ciente, re­no­vada por el crí­tico de cine nor­te­ame­ri­cano John Da­vid Ebert en 2004 con su ar­tículo «Film: The New Novel». (…)

Leyendo Don Quijote

Debo a la con­jun­ción de un es­pejo y un viejo ta­ller de sas­tre el des­cu­bri­miento de Don Qui­jote. No el de Pie­rre Me­nard, sino, fe­liz­mente, el es­crito por Mi­guel de Cer­van­tes. En­ton­ces yo to­da­vía no sa­bía leer, y gra­cias a que en el pue­blo no ha­bía te­le­vi­sión, una de mis for­mas fa­vo­ri­tas de en­tre­te­ni­miento era es­cu­char leer a mi abuelo. Él ha­bía sido sas­tre cuando jo­ven, y en su ve­jez, cuando su cargo de juez de pri­mera ins­tan­cia le de­jaba tiempo, se ha­bía con­ver­tido en un for­mi­da­ble lector. (…)