Ahí está el detalle (I)

Barómetro del siglo XIX

Hace poco, viendo una co­lec­ción re­tros­pec­tiva de la pin­tora nor­te­ame­ri­cana Geor­gia O’Keefe, en­con­tré una cita que me pa­re­ció fa­mi­liar: «Nada es me­nos real que el rea­lismo… Los de­ta­lles con­fun­den. Sólo un pro­ceso de se­lec­ción, eli­mi­na­ción y én­fa­sis nos per­mite lle­gar al ver­da­dero sig­ni­fi­cado de las co­sas» (1922). No la ha­bía leído an­tes, pero me re­sul­taba fa­mi­liar por­que la idea, ex­pre­sada con otras pa­la­bras, apa­rece en la gran ma­yo­ría de en­tre­vis­tas con es­cri­to­res. To­dos pa­re­cen coin­ci­dir en que la «re­pre­sen­ta­ción de la reali­dad» —que es la pro­vin­cia de la fic­ción— está re­la­cio­nada con la «ver­dad». Cual­quiera de esas apa­ren­te­mente ter­sas afir­ma­cio­nes es­conde un ver­da­dero nido de ví­bo­ras con­cep­tual que de in­me­diato ge­nera al­gu­nas preguntas (…)

La suerte tatuada en la piel

Noomi Rapace en The Girl With the Dragon Tattoo

Hace más de cien años que se está en­te­rrando la no­vela, como gé­nero, como forma, como arte. Hay quie­nes di­cen que la gente ya no lee, como si hu­biera ha­bido una época do­rada en la que to­dos eran asi­duos lec­to­res. Hay quie­nes di­cen que ya no se pu­blica li­te­ra­tura, con ma­yús­cula, como si hu­biera ha­bido una época en la que cada no­vela pu­bli­cada hu­biera te­nido la ca­li­dad de un Qui­jote. Fe­liz­mente, la no­vela si­gue dando po­de­ro­sas se­ña­les de buena salud (…)

Tener algo que decir

Salir del cuadro

Hace poco es­tuve en una fe­ria del li­bro donde es­cu­ché en más de una oca­sión un co­men­ta­rio que siem­pre me ha pa­re­cido cu­rioso: «el es­cri­tor tal no tiene nada qué de­cir». Como to­dos los pro­nun­cia­mien­tos ta­xa­ti­vos tam­bién éste nace con un ta­lón de Aqui­les que re­sulta in­vi­si­ble para quien lo for­mula. Una lec­tura be­nigna po­dría en­ten­derlo como una afir­ma­ción hi­per­bó­lica. En todo caso, no se la puede ig­no­rar, no por­que plan­tee una justa eva­lua­ción so­bre un au­tor, sino por­que es un meme que se usa como si es­tu­viera real­mente claro qué significa (…)

Caer del estado de gracia

Desgracia

Uno de los te­mas cen­tra­les de la no­vela Des­gra­cia de J.M. Coet­zee, pu­bli­cada en 1999, es la caída so­cial de un pro­fe­sor uni­ver­si­ta­rio. La adap­ta­ción al cine, di­ri­gida por Steve Ja­cobs, pa­rece ilus­trar otro tipo de caída: lo que pasa cuando un ci­neasta se niega a asu­mir las di­fe­ren­cias que hay en­tre la no­vela y el cine (…)

En la puerta del horno

Trabajando en la boca del horno

De un tiempo a esta parte se han po­pu­la­ri­zado los ta­lle­res li­te­ra­rios en el mundo his­pa­noa­me­ri­cano, cosa que me ale­gra mu­cho, ya que es un sín­toma de que quizá la con­cep­ción ro­mán­tica del es­cri­tor está em­pe­zando a des­a­pa­re­cer. Es­pero, sin em­bargo, que quie­nes adop­ten el ta­ller como es­pa­cio de apren­di­zaje no cai­gan en el mal en­ten­dido co­mún de con­si­de­rarlo como una suerte de horno donde donde en­tran ma­nus­cri­tos ape­nas ter­mi­na­dos para sa­lir obras com­ple­tas, ya lis­tas para la im­prenta. La reali­dad es bas­tante diferente (…)

El arte de la seducción

El graduado

El arte de la fic­ción es, en buena cuenta, un arte de se­duc­ción. Los pri­me­ros pá­rra­fos debe lo­grar que el lec­tor quede tan in­tere­sado en el texto que esté dis­puesto a se­guir le­yendo. El pe­li­gro con este tipo de afir­ma­cio­nes es que se con­vier­tan en una bús­queda de una fór­mula que desem­bo­que en una he­te­ro­do­xia que se apli­que a ra­ja­ta­bla a toda no­vela que se nos cruce en el camino (…)

La personalidad más transparente

Una escultora creando un personaje transparente

El mo­mento en que la fic­ción em­pieza a re­pre­sen­tar el mundo in­te­rior de los per­so­na­jes marca un giro de­fi­ni­tivo en el desa­rro­llo téc­nico de la fic­ción. No me re­fiero al so­li­lo­quio —pre­sente en el tea­tro desde el tiempo de los grie­gos— dis­curso pú­blico, re­gu­lado por con­ven­cio­nes que lo ale­jan del mundo in­te­rior de los per­so­na­jes. Me re­fiero más bien a la re­pre­sen­ta­ción del pro­ceso men­tal de un per­so­naje en una na­rra­ción sin que éste pierda su es­ta­tuto privado (…)